Vuelta de tuerca.
Mis derechos terminan donde empiezan los derechos del otro a meterme en la cabeza que mis derechos terminan donde empiezan los derechos del otro.
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No he escrito esto para vos que estás acá al frente leyendo, sino para el que jamás leerá esto porque se ha dado cuenta. Él: que ha comprendido que leer es algo que hacemos para no hacer otra cosa, que no sirve sino para incorporar ficciones ajenas y para que los estúpidos admiren la cantidad de mentiras con las que uno puede llenarse y supuestamente alimentarse. En él ha quedado aprehendida la idea de lo escrito como lo impuesto. Ha descubierto la imagen del autor que el autor mismo ha intentado ocultar por los siglos de los siglos con astucia, esa imagen de escriba corrompido, astuto en pactar con su lector que las reglas son creadas por el relato para así dominarlo, ese absurdo anarquista que es a la vez tirano, esa mentira viviente viviendo de lo único que puede salir de su boca: más mentiras que alimenten las fantasías del lector o (para denominarlo con mayor justicia) del estúpido que enganche y acorrale. En él ha quedado impresa la imagen del autor pastor y esta es sólo una de las tantas razones por las que a él ya no le interesa leer.
Y a pesar de que jamás lea esto, a pesar de la inútil tarea de plasmarlo en letras, quiero expresarle de alguna forma que admiro su energía, pero más su irradiación. La admiro porque está tan salida de la norma, porque es tan corrosiva, tan calurosa, viva y destructiva: tan diferente a tu cuerpo helado que está aquí al frente leyendo, temblando acurrucado al calor de los textos que supones vivos y fulgurantes, entrometiendote para ello en una ficción construída a base de letras estampadas y aún más heladas que tu cuerpo, estorbando en una conversación imposible con un otro claramente ausente, sin reparar en que lo único que estás haciendo es rumiar praderas interminables de letras y palabras ajenas que luego vomitarás yacente al lado de otras vacas igual de silenciosas y retardadas.
Tengo que informarte con tono triste y desalentado, que le hablo al corrompido porque a vos sólo me gustaría destruirte, pero parece que la única forma de hacerlo sería dandote de comer más mentiras, y eso me tiene cansado. Lo que me encantaría es destruirte honestamente, reventándote a patadas hasta que no existas, o hasta que decidas dejar existir como sos para patear esta ficción y todas aquellas en las que te des cuenta que te están imaginando tal como sos en en este mismísimo momento: una masa innerte, una herramienta que necesita ser utilizada para tener sentido, una vaca que necesita ser engañada de que el corral es la vida. Y sí, puedo pedir eso y mucho más. Puedo pedir las cosas más absurdas que se me ocurran porque esta es mi ficción y eso me da todas las libertades mientras continúes en tu rol de lector.
Pero ya basta de hablarte a vos, rumiante tragalibros que pensás que el contrato de lectura es un trato justo y jamás entenderás que esta ficción es un pacto donde el autor hace lo que se le canta el culo y el lector debe aceptar calladito que lo traten como vaca estúpida y le digan en la cara lo encantado que estarían de reventarlo a patadas. Basta de hablarte para que sólo sonrías como una comprensiva vaca idiota y rumiante, que así jamás te convertirás en el ser al que yo debo hablarle para decirle cuán sabrosa me resulta su liviandad.
Él es ágil, él sabe autocorromperse y además sabe que eso es lo único necesario para poder destruir antes de ser destruído. Que el único que tiene el poder (y por lo tanto el deber) de destruir lo que no le parece bien es él. Y sabe que ese es su deber porque él es el incorrecto, porque se ha dado cuenta que el incorrecto no es más que aquel que se hizo fuerte y le hizo frente a lo que siempre trató de corregirlo. Es el que sabe apropiarse del aire para que su llama interior haga arder las estructuras de adentro y de afuera. Es quien odia a los demás por ser felices alimentándose y rumiando, a aquellos que sólo dejarán de leer para comentar con otras vacas estúpidas que tal cosa no les gustó por tal motivo, que el valor estético, que el arte igual que la política siempre lo mismo, que nada va a cambiar, que cómo están las cosas, que todos son igual de corruptos, mientras rumean pasivamente el pasto que cualquiera les haya puesto en su corral para engordarlas, procurando que no se muevan, que no sean nada sino ganado.
Él es quien odia que lo correcto sea creer que no moverser es una elección, una forma de ser feliz. Es quien se mofa de la idiota competencia entre estas idiotas vacas rumiantes por engordar más, estresarse menos, tener la carne más tierna, ser mejor ganado.
Y lo que más deseo es que su corrupción sea tan excesiva y brillante que te queme el estómago. Que te corrompa a vos, ternero débil y enfermo de lectura. Que sus corrupciones te yerren, que les deje su marca para que sepan que son su ganado y por lo tanto su propiedad. A usarte!, a mantenerte acorralado en discursos, para carnearte y asarte cuando él desee, porque te comportás como vaca.
Quiero pedirle nomás que me invite a ese asado, estimado corrupto. Va a ser importante para mi, y así se va a ganar mi estimación como persona. Con cuanta alegría voy a masticar al que ahora se conforma con masticar mis letras impasible para después no hacer nada sino rumiarlas y seguir mirando la vida pasar con ojos de vaca viva pero tan muerta, vaca tan hecha solo para masticar y ser masticada.
SERIE REBAÑO:
Rebaño V - "Construyendo" la opinión de un país.
Rebaño IV - Hola perritos pastores!
Rebaño III - Apología anti-ideológica o no tanto.
Rebaño II - Enrique Symns
Rebaño I - Heidegger
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Todo ser humano con telencéfalo desarrollado y pulgar oponible ya se habrá dado cuenta que mis fines no son precisamente ideológicos, pero hay cosas que a uno le generan muchos cuestionamientos, sobretodo cuando traspasan lo ideológico para llegar a lo humano. Gracias al zurdaje amigo por presentarmelo.
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Veo 27 ventanas desde el patio de mosaicos y una sola es mía. Ventanas, que en realidad son mentiras, que son promesas de libertad de los cubículos donde vivimos, de las jaulas donde nos han enseñado a autoencarcelarnos como les enseñan al ganado a volver al corral para su protección de los supuestos lobos.
MS> te queda cerca?
>>> cuadra y media.
>>> a veces voy muy de noche a caminar también. Tipo 2, 3am.
>>> es parte de mi insanidad mental.
MS> jajaja, alguna vez te pasó algo?
>>> no. Es mentira lo de la inseguridad. Están los mismos riesgos que hace 90 años, la calle está igual de peligrosa. Los medios masivos insisten en exagerarla y compararla con un pasado ilusorio más seguro :P
>>> he estado en morón a las 3 de la mañana, caminando solo, por la zona de boliches de cumbia, y lo máximo que me ha pasado es que me pidan fuego
MS> sii, pero ninguna plaza en si es muy segura a la noche
MS> sii... eso es verdad...
>>> la otra vez había un tipo que estaba medio loco o medio cagado de miedo, no se.. la cuestión es que empezó a rondar cerca mío en el parque. Creo que quería hacerse amigo y no se animaba.
>>> pero después empecé a ir más para adentro, pasé por el lado de donde estaba él, y luego me mandó un mensajito una amiga para ver en que andaba, así que decidi volverme a casa a chatear con ella, y pegué media vuelta y volví por donde estaba el tipo. Inmediatamente el tipo se paró y empezó a caminar rápido.
>>> Es increíble como en las ciudades se estimula el miedo a la gente.
>>> el máximo miedo del ser humano se convierte en el mismo ser humano.
Pero de aquellas otras 26 ventanas, no puedo sacar nada que me interese. Porque son demasiado cotidianas, y demasiado ajenas a la vez. Y ese roce es terriblemente demotivador. Odio tener que parecer simpático y saludar en el ascensor y en la puerta, y que zás! de repente salga el tópico metereológico y los resultados futbolísticos del domingo y los comentarios sobre la inseguridad en los principales titulares noticiosos. Cuánta superficialidad dialéctica que hay que soportar! Qué insípidas relaciones construye uno con estos seres ajenos y cotidianos, aún siendo uno un interesado en lo humano, aún sabiendo que las personas son seres que nos llenan de intriga y perspicacia, como laberintos donde entretenerse y donde perderse. Laberintos donde uno puede darse cuenta que está totalmente desorientado en el momento en que creía estar seguro de conocer la salida. Y uno se equivoca con las personas, se choca con las paredes de sus laberintos y hasta les hace trampas, ata un hilito en la entrada y se va del juego cuando quiere, se va del juego antes de encontrarse con el minotauro que cada uno lleva adentro aún sabiendo que eso está mal, que hacer trampa es fallar. Pero pedir disculpas es un acto vil. Tampoco me gusta la gente que anda pidiendo disculpas a mansalva. Porque al hacerlo uno esta pidiendo que lo dis-culpen, que le saquen esa carga de las culpas como si fueran pecados que se pueden descargar así desde la palabra tan facilonga y automática. Resulta ser una de esas formulitas cotidianas y ajenas como los vecinos, que nos resultan tan normales hasta que uno observa con mayor profundidad, donde la única respuesta que se espera es un misericordioso y formulaico "está bien", porque a uno no le puede costar nada reestablecer el orden y que todo esté bien de nuevo desde esa posición de todopoderoso dis-culpador a la que inmediatamente esa lógica perversa nos somete.
Es parte de todas esas sutilezas de las maneras formales y correctas que no me banco, que desde siempre me han resultado artificiales y hasta barrocas si se quiere. Que me cuesta incorporar así sin pensarlas y resultan un problema al construir relaciones sociales... estamos tan acostumbrados a ciertos protocolos. Pocas veces tengo un gracias sincero para dar, o necesito pedir perdón sinceramente. Ojalá podría calificarme de recio al respecto, pero ni siquiera de eso se trata. Los recios son fuertes y omiten con seguridad todos esos protocolos si los encuentran innecesarios. Se hacen fuertes ahí, a pesar de ser tan frágiles como todos. Yo no tengo ninguna seguridad al respecto. Los gestos que los demás tienen conmigo me agarran súbitamente haciendome quedar como un tarado o como un desagradecido. El vecino espera a que yo entre para recién cerrar la puerta y en vez de agradecerle, paso cabizbajo pensando en qué ventana vivirá, con qué distraerá a sus angustias cuando vuelve de su trabajo o de su responsabilidad esquiladora de turno, qué lo habrá llevado a decidir como a millones más a venir a amontonarse a esta pegajosa y ensordecedora ciudad o si simplemente nació acá y jamás se le ocurrió moverse. Qué lo hará manejar protocolos absurdos con tanta seguridad pero volverse un manojo de inseguridades ante el menor absurdo fuera de sus costumbres.
MPM> es increíble la vulnerabilidad del hombre a veces...
MPM> como en segundos un hombre puede derrumbarse...
>>> si. es cierto también
>>> estámos hechos del cristal más frágil y jugando a que somos autitos chocadores
>>> y la mayor parte del tiempo estamos teniendo más suerte de lo que pensamos.
MPM> y algunos creyéndose camiones, que pueden ser igualmente achicharrados ante el dolor, la humillación, la vergüenza...
>>> la indiferencia, la exclusión
MPM> y el hombre fuerte, erguido,omnipotente... paaff..cae al suelo, cae a su realidad, a su esencia..
>>> se descubre como rata aplastada en la trampera, muchas veces cuando estaba a punto de comer el queso
>>> hay un cuento de Cortázar que tiene un título larguísimo, al respecto [de la fragilidad]..
MPM> sin siquiera soportar su propio olor, y está ahí, al descubierto, ante su ser y ante los demás seres...que se muestran soldaditos erguidos, y en fondo es el mismo olor, la misma rata...
>>> la encontré, te pego el título, que es bastante largo:
>>> PEQUEÑA HISTORIA TENDIENTE A ILUSTRAR LO PRECARIO DE LA ESTABILIDAD DENTRO DE LA CUAL CREEMOS EXISTIR, O SEA QUE LAS LEYES PODRÍAN CEDER TERRENO A LAS EXCEPCIONES, AZARES O IMPROBABILIDADES, Y AHÍ TE QUIERO VER.
leer Formalidades, parte III
leer Formalidades, parte II
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Me pregunto: por qué estás tan convencido. Por qué tendrás la necesidad de mantenerte convencido, y cómo te habrán convencido sobre lo bueno que es: tener convicciones.
Cómo han hecho para que 'te adueñes de' (o te dejes adueñar por) ciertos sistemas preconfigurados de pensamiento que tan orgulloso continuarás reproduciendo, Cómo han logrado que definas tu lugar en el mundo en base a ideas ajenas???.
En parte lo entiendo... entiendo porque también suelo aferrarme a esa seguridad de mostrarme seguro, a la comodidad de escudarme así, y conozco lo práctico que es que terminar de configurar la "propia" postura ante la vida se trate de leer a un par de autores, cambiar algunos sentidos estéticos en función de eso, alinearse con ciertas opiniones, y reaccionar de dos o tres maneras masomenos parecidas ante cualquier acción. Entiendo también esos sentimientos tan "reales" de compatibilidad al leer o enfrentar ideas concisas, lógicas y bien articuladas afines al pensamiento adquirido (al punto de sorprenderse de que semejante eminencia piense "como uno" o "lo que uno ya había pensado vagamente")
No me considero fuera de eso, es algo que me atraviesa, por supuesto, porque las redes de conceptos internalizados se vuelven telarañas pegajosas, porque el veneno arácnido de las corrientes ideológicas establecidas paraliza piernas y brazos y hay que desatarse mordiendo y desgarrando(se) con los dientes.
Sin embargo cada vez que me doy cuenta, me muevo espasmódicamente dando vueltas alrededor de los conceptos, de las posiciones, como siempre doy vueltas sobre todas las cuestiones, porque prefiero dar vueltas, prefiero masticar y ser un rumiante de las ideas, vomitarlas y volverme a alimentar de ellas: estar al mismo tiempo un poco interesado por la cuestión, un poco preocupado por la cuestión, un poco incrédulo de la cuestión, y siempre insatisfecho.
Y si me río,
si te contesto con una ironía,
si no parece realmente que esté preocupado sino exactamente lo contrario...
No es que esté intentando faltarle a tu persona el respeto.
Solamente es que me resulta un poco absurdo y hasta ridículo ese miedo a perder la casilla donde puedas y puedan encasillarte. Esa fobia a mover los hilos de la telaraña, ese temor de vaca bien alimentada a que desaparezcan las barreras que te protegen de la libertad de pensamiento sin tranqueras.
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